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Viajes - Vivencias Nepalíes

Vivencias Nepalís 7     (25/3/2015) 

Queridos/as amigos/as,

1.- Una niña me pidió la talla de los jerseys que yo uso como uniforme, que tienen todos  motivos nepalis bordados en distintos fondos. Intuyendo que quería hacerme un regalo le dije que no aceptaba regalos comprados sólo dibujos hechos por ella. Me trajo uno al día siguiente y cuál no sería mi sorpresa cuando dos días más tarde apareció con mi nombre MARIA hecho en plata y letras nepalís con una cadenita para colgar en el cuello, diciendo que era un detalle de sus padres hacia mí. Por supuesto que me lo quedé encantada y la sorpresa siguió cuando vi una tarjeta con su tienda ofreciendo sus servicios  de joyería. ¡¡¡Esto es simpatía y marketing!!!. Yo les regalé unos bastoncitos de incienso Spiritual Guide.

2.- En la merienda contamos anécdotas, que los niños luego vuelven a contar frente a los otros para que se acostumbren a hablar en público. Las de hoy:

 Había un hombre feliz que nunca lloraba. Un día se le apareció un mago que le dijo que si lloraba sus lágrimas se convertirían en perlas. Así lo hizo y lloró, lloró, lloró por la afición a las perlas, pero... NO SONRIÓ MÁS Y SE ENTRISTECIÓ PARA SIEMPRE.

Otra: Había un elefante pequeñito que con sus andaduras estropeaba todas las plantas del jardín donde estaba, los dueños le ataron una pata para que parara de moverse. Con el tiempo y su crecimiento el cordelito se rompió pero el ELEFANTE SEGUÍA INMOVIL CREYÉNDOSE ATADO Y QUE NO PODÍA CAMINAR. Así nos pasa a veces que seguimos atados a ideas inmovilizadoras.

3.- En El Niu Feliç ahora hay muchos campos abiertos artísticamente hablando: unos recortan dibujos que llenan de botones de colores, otros juegan al ajedrez, cuentan vueltas infinitas que dan con una gran anilla en la cintura, otros clase de flauta, dibujos a la pizarra, otros oca, parchís, damas...

4.- Como Nepal está muy sucio les insisto en la limpieza de tal manera que hoy al ir al restaurante habitual, que tiene las puertas abiertas a una gran calle  llena de vehículos y polvo, como todo Nepal, mientras yo, apresurada como siempre, me sentaba, las tres profes sacaban el polvo de sus asientos y de la mesa. ¡¡¡Superada por mis discípulas!!!

¡¡¡Así, así que una generación supere a la otra!!!

Y con estas ansias de superación mes despido hasta pronto

Maria Villalba Badia